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Sección en continua construcción

RELIGIÓN

Las religiones son metáforas de lo sagrado. Sin importar si la iniciativa surge del ser humano o de Dios, la religión nos quiere hablar con alegorías de lo trascendente.

Están sujetas al devenir del tiempo y de la producción cultural de los pueblos del mundo; constituyen una de las estructuras y prácticas más arraigadas y antiguas; por ello son candidatas óptimas para entender la diversidad humana y la construcción de identidades sagradas inter- y transculturalmente.

La religión ha sido motor de desarrollo cultural, impacta casi todos los ámbitos de la vida: la política, la economía, la ética, la estética, la formación de la comunidad y de sus miembros, las interacciones sociales. Ha sido factor de confrontación entre las diferentes tradiciones; representa el punto de choque entre lo uno y lo múltiple, entre lo homogéneo y los diverso.

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Si le quitáramos las manifestaciones históricas y culturales a la Religión, ¿qué nos quedaría?

¿Dios?

¿El ser humano?

¿Ambos?

¿Ninguno de los dos? 

Coordinador: Armando Verdín Galán

 Contacto: pijyotan@yahoo.com.mx

 

 

 

 

RELIGIÓN

 

PLANTEAMIENTO

Si le quitáramos las manifestaciones históricas y culturales a la Religión, ¿qué nos quedaría?

 

¿Dios?

¿El ser humano?

¿Ambos?

¿Ninguno de los dos?

 

Tal vez esta pregunta no tenga sentido para los que ya han resuelto, de algún modo, la pregunta por la trascendencia.

 

Este caso sería el de los que afirman que "Dios" (y todo lo que esté asociado a esa idea) no es necesario para organizar y conducir la vida humana; y, por lo mismo, dicha cuestión ya no es legítima. En lugar de solución, se dio una disolución del problema.

 

Pero también es el caso de los que afirman la "existencia de Dios" sin admitir cuestionamientos a sus creencias. Es aún más difícil que esta pregunta sea significativa para los que, cobijados por una institución eclesiástica o por cualquier tipo de religión, creen asegurado el acceso a la trascendencia a través de la adhesión a los dogmas y de la práctica de los ritos mediadores.

 

La pregunta puede ser significativa para los que todavía no resolvemos de manera definitiva esta cuestión que consideramos propia del ser humano.

 

La interrogante planteada discrimina, de entrada, dos modos de abordar la pregunta por la trascendencia, que se relacionan con las dos soluciones ya mencionadas.

 

Un modo de entender la pregunta puede verse con nitidez en la forma como se ha planteado el problema. Así, una respuesta apresurada sugeriría que si le quitásemos cada una de las manifestaciones históricas y culturales a la Religión no nos quedaría nada: ni Dios ni ser humano. Lo cual implica que tanto Dios como el hombre son una producción histórico-cultural; es decir, producciones de la actividad humana.

 

Al parecer este es el camino que siguen algunos de los que han disuelto, mas no resuelto el problema de la trascendencia; sin embargo, también es, en parte, el camino de los estudiosos (antropólogos, sociólogos, filósofos, teólogos naturales) que ven en la religión un fenómeno cultural digno de ser estudiado, pues permite analizar en la era de la razón y con los instrumentos de la razón un momento en la "evolución" de la especie humana, y por lo mismo transitorio y superable (A. Comte).

 

Este modo provocador de plantear la pregunta quiere dejar ver una actitud de búsqueda más profunda, al enfocarla desde el aspecto histórico-cultural. Pues suponemos que es posible que aun cuando las religiones reveladas afirman que la religión no es una iniciativa del ser humano sino de Dios, éstas se hayan valido de recursos humanos para trasmitir los contenidos de la revelación. Recursos que podemos ubicar en el tiempo y en una tradición cultural específica.

 

Así pues, el problema de la "fe" se trasladaría de la fe en Dios a la fe en las instituciones depositarias de los contenidos de la revelación y en las personas mediadoras de la trascendencia. Es posible que algunos de los que han disuelto el problema de la trascendencia en su vida hayan llegado a esta conclusión y, por lo mismo, confundieron el medio con el fin, el camino con el destino. Pero también es el caso de muchos que afirman que es posible la religión sin institución o la comunicación con Dios sin mediación de las iglesias.

 

Como se puede ver, el problema se hace más complejo de lo que parecía. La búsqueda por la trascendencia tendría que ir más allá o a través de las manifestaciones culturales y momentos históricos particulares. Nadie puede negar que los mismos recursos que nos sirven para esclarecer la cuestión nos la puedan ocultar u opacar.

 

En esta búsqueda no nos anima un espíritu de confrontación o de polarización en uno o en otro sentido, más bien partimos del reconocimiento y valoración de la diversidad, tanto de los que disolvieron la cuestión como de los que ya han encontrado de algún modo una respuesta satisfactoria a esta pregunta.

 

Dentro del estudio de la diversidad ésta es una de las cuestiones que pueden aproximarnos a otros universos culturales; la sensibilidad religiosa es un elemento fundamental que genera de manera diversa la alteridad; pero más allá de este interés, esta sección se construye a partir de una necesidad y búsqueda personales. En siguientes entregas intentamos avanzar en la construcción del problema esbozado en la pregunta inicial.

Armando Verdín Galán

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