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Con p’ijyo’tan germina la
idea de construir teorías y prácticas desde la diversidad
cultural; es decir, de desarrollar interpretaciones de lo
real y esquemas de acción, en los cuales puedan desplegarse
el entramado de valores, el conocimiento, los estilos de
vida, entre otros aspectos, de las distintas variaciones
culturales que ha producido la especie humana a lo largo de
la historia, para hacer posible el diálogo intercultural y
el tránsito a través de diferentes universos culturales.
Un supuesto de partida, en el intento de construir desde la
perspectiva de la diversidad humana, es la idea de que el
ser cósmico-eco-humano se hará tal en la medida que pueda
expresarse único-diverso. Suponemos que diversidad e
identidad son el resultado del mismo proceso: se es más
idéntico entre más diverso se logre ser y se es más diverso
entre más idéntico se pueda ser.
Pertenecer a una cultura determinada no lo hace a uno
cósmico-eco-humano, se llegará a ser de este modo en tanto
se participa de la diversidad cósmica, natural y cultural;
entre más diverso se pueda ser, habrá una mayor identidad
con las variaciones culturales que la especie ha generado a
lo largo de su historia. No sólo se trata de conocer otro
horizonte cultural, sino principalmente de hacerse al modo
de las otras culturas para así construirse diverso; es
decir, cósmico-eco-humano.
Consideramos que ser cósmico-eco-humano implica afirmar el
derecho a ser y expresarnos diversos, y a
construir trans- e intersubjetivamente semejanzas en la
diversidad, concibiéndonos
en-situación-relación-con-la-naturaleza y el cosmos. |