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Nada está más alejado de
la "teoría" que el modo de hacer política en México. Al decir esto,
pienso en las teorías clásicas de carácter normativo que se nutren de la
ética y regulan la práctica a partir el derecho, mejor dicho, de la ley.
La idea del bien común ha
sido secuestrada por el "crimen desorganizado" que practican los poderes
de facto que gobiernan el país. Han hecho de la política un negocio
rentable y heredable, puesto al servicio de la oligarquía.
Tan desprestigiada está la
"política" que hasta da pena tomarla como tema de conversación, y cuando
esto se hace, casi siempre son las viseras las que participan, no la
razón.
No es, con mucho, el
espacio donde se dirimen la diferencias sociales y los intereses de
clase; no es ya una vía legítima para acceder al poder; todo lo
contrario: es fuente inagotable de impunidad, de corrupción, de
nepotismo, de tráfico de influencias, de complicidades criminales. La
mentira, el engaño, la simulación, la improvisación, la trampa
desplazaron a la fuerza argumentativa y a la práctica prudente y justa
que exige el bien público, el bien de todos. |