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pedagogías indias

Conversaciones interculturales

 

 

 La analogía, vehículo conversacional

 

La analogía puede ser un vehículo conversacional en el ámbito intercultural, pues no sólo permite trasladar significados de un universo cultural a otro, sino además posibilita tomar conciencia de las pérdidas o fugas de sentido que se producen por el traslado. No es propiamente un método riguroso, pero en ello estriba tal vez su encanto y el cúmulo de posibilidades de orientar la sensibilidad hacia lo diferente.

La Real Academia de la Lengua, en su versión digital[1], nos recuerda que la palabra viene del latín, analogĭa, y ésta del griego ναλογα, y su significado es “proporción, semejanza”. Las primeras tres acepciones nos ayudan a entender mejor el sentido de esta palabra:

1. f. Relación de semejanza entre cosas distintas.

2. f. Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.

3. f. Biol. Semejanza entre partes que en diversos organismos tienen una misma posición relativa y una función parecida, pero un origen diferente.

El contenido de estas tres acepciones puede ejemplificarse a partir de la analogía que hace Alfredo Cuéllar en su libro Tezcatzoncatl Escultórico, el Dios Mesoamericano del Vino (1981: 7): “el pulque es al vino, lo que el maguey es a la vid”.

Como se puede ver, la analogía es un tipo de razonamiento relacional: pone en relación dos realidades distintas, pero bajo cierto aspecto semejante. La comparación hecha en el ejemplo anterior desliza una trama de significados de un universo cultural a otro y la diversifica; pero lo más importante, no hay reducción de significados en el paso de un universo cultural a otro, por el contrario se incrementa la capacidad conceptual y expresiva.

No se dice que una cosa sea la otra. La analogía produce un sentido figurado en relación con otro significado que puede o no sernos familiar, pero que se toma como término de comparación; esto es, si nuestro universo cultural fuera el mesoamericano, el término de comparación sería la dupla maguey-pulque; el conocimiento de esta realidad nos permitiría pasar (probablemente) por medio de la analogía al entendimiento de la relación vino-vid en las culturas mediterráneas.

Como se desprende de la tercera acepción, hay una semejanza entre los términos, pues tienen, cada uno en su propio universo cultural, una “misma posición relativa”, es decir, guardan entre sí un tipo de relación de semejanza; además tienen “una función parecida, aunque su origen sea diferente”.

Lo anterior nos permite intuir que en el deslizamiento de sentido de un universo a otro se conserva la relación entre los significantes, lo cual hace posible el entendimiento y la conversación; pero, al mismo tiempo se constata que en la comparación no se diluyen los significados que estas relaciones guardan en el propio universo cultural; es decir, la analogía une a la vez que distingue; acerca, a la vez que pone de por medio distancia, la cual se salva mediante la indagación y la conversación intercultural.

La analogía, como vehículo conversacional, distingue y pone en relación aspectos generales y particulares de objetos, eventos o fenómenos sin desterrarlos de su contexto de significación y sin que se dé reducción entre los mismos; resalta semejanzas y diferencias, lo que facilita el acercamiento hacia otros universos culturales y la conversación intercultural.

Así pues, la analogía no implica similitud o reducción de significados o realidades, se basa, como se ha dicho, en la posibilidad de establecer relaciones entre seres radicalmente distintos; resalta tanto los puntos semejantes como las diferencias y no iguala los términos de comparación.

La analogía también sintetiza o implica un movimiento afectivo-emotivo y otro racional; intuición y razón: el primero busca las semejanzas; el segundo, las diferencias en la comparación. Abre la grieta en lo apenas conocido para que fluya la alteridad, la comprensión de lo que se gesta otro, diferente.

La analogía se ha empleado para decir la trascendencia, lo inefable; el método analógico lo usó Platón para asomarse al mundo perfecto de las Ideas, del mismo modo, la filosofía cristiana se basó en la analogía para demostrar “racionalmente” la existencia de Dios, sumo Bien. En otras palabras, la analogía se ha utilizado para justificar el conocimiento de lo que está “más allá del mundo”, la plenitud de la alteridad.

De este modo, la analogía sirve al propósito de interpolación y extrapolación de significados y de traslado de sentidos de un universo a otro; así, la analogía nos hace compresible la alteridad y nos abre rutas de exploración y conocimiento de lo heterogéneo.

El razonamiento analógico amplía y profundiza conceptualmente el mundo, da pie a una riqueza expresiva para comprender las relaciones de semejanza y diferencias en el proceso de producción y reproducción de horizontes culturales diversos.

Hace posible un conocimiento sensible y razonable de la alteridad. Es, por así decirlo, un modo de expresarnos significativamente sobre un aspecto de un objeto de un contenido propio de mundos posibles o alternos, y de ponerlo en relación de manera no arbitraria con un aspecto de un contenido u objeto que nos es familiar; en otras palabras, la analogía es un modo de expresar lo otro aproximándolo o haciéndolo familiar a nuestro contexto, sin perder de vista las diferencias.

La debilidad del razonamiento analógico, y al mismo tiempo su fortaleza, es que nos permite inferir algo no perceptible partiendo de lo que es perceptible en la propia experiencia; es un sistema lógico en el que pasamos de un caso a otro caso, sin la pretensión de hacer generalizaciones a otros contenidos o ámbitos de los sistemas que se comparan, en este aspecto, la analogía se parece más a la abducción que a la inducción.

Por otra parte, la analogía es un tipo de razonamiento que supone una relación tetrádica, cercana al pensamiento mesoamericano, esto es una relación entre los "cuatro" términos de comparación: pulque es a vino, lo que maguey es a vid. Se puede decir, además, que este tipo de relación encierra promesas de significado más allá de los términos, ocultas en la relación misma.

Pero, para que la analogía pueda ser además de un vehículo conversacional un método de conocimiento y de exploración de la diversidad, es conveniente activar, al mismo tiempo, un proceso de homologación de contenidos, lo cual no quiere decir homogeneización, sino ponerlos al mismo nivel de valor y dignidad. Después, aplicar las analogías para la construcción de nuevas metáforas; toda vez que la metáfora desvela la parte oculta de los objetos de la comparación, suprime, por así decirlo, la referencia para resaltar las semejanzas y diferencias de lo comparado.

"Pulque es a vino, lo que maguey es a vid" se transforma en un problema de investigación, que requiere del método analógico para su solución y para la producción de conocimiento intercultural. En la próxima entrega se explorará esta hipótesis analógica.

Armando Verdín Galán


[1] http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=analog%C3%ADa