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Tendencias actuales del discurso y las
prácticas pedagógicas apuestan a la educación basada en competencias
para hacer frente a la globalización. Con ello se corre el riesgo de
reducir la pedagogía a un técnica o, en el mejor de los casos, a una
tecnología que busca garantizar eficiencia y eficacia en orden a
lograr los objetivos planteados por los sistemas educativos.
Ante esta situación, es conveniente
recuperar la formación como ámbito de estudio de la pedagogía; sobre
todo si enfocamos esta disciplina desde una perspectiva inter- y
transcultural; de modo que lo pedagógico no se limite al cómo y al
con qué, sino que se abra al qué y al para qué, pero tenga en cuenta
el quién y para quién de la formación.
El reto: ir más allá del esquema de
producción, organización y distribución de conocimiento propio de la
tradición pedagógica europea y dar cabida a esquemas procedentes de
horizontes culturales diversos o a enfoques post-racionales generados
por occidente que nos puedan aproximar a los diversos pueblos del
mundo y a su manera de pensar y llevar a cabo la formación. |